LA CABRERA

foto superior: tremenda niebla en la base de Cancho Gordo. ni cristo.

19,5 km / 860 m desnivel acumulado / 6 h (5,5 en ruta) 

ganduleo y no cojo el primer bus, por lo que empiezo la ruta a las 12.48 h. eso hace que tenga que ir todo el tiempo bastante rápido, pero tampoco es problema / tardo exactamente 30 minutos durillos en llegar al collado y 10 más a cima del pico de la Miel / no paro. sigo por el cordal a través del PR / es fácil perder la ruta al principio, nada más bajar las pedrolas del pico de la Miel. hay q fijarse bien y seguir el track, después ya no hace falta. sigo a buen ritmo todo el tiempo / 15.05 h cima de Cancho Gordo. paro 10 minutos / 15.45 h acaba la bajada más empinada y llego a la zona hermosa del silencio. estoy aún en el km 7, pero a partir de aquí es un paseo largo / 17.15 h parada para manducare de 15 minutos. estoy en el km 13, he subido la última cuesta. quedan 2 km de bajada hasta Garganta de los Montes / no paro y sigo 4,5 km para llegar a El Cuadrón a las 18.45 h.

un poco antes de llegar a El Cuadrón, ya en las cercanías del pueblo, me encontré con un corzo asustadísimo. le di un miedo terrible y eso que me quedé quieto todo el tiempo. el corzo quería escapar hacia el bosque protector pero chocaba contra la valla de hilo de alambre, tan fina que no podía verla. chocaba y se derrumbaba, luego se levantaba, cogía impulso, chocaba y se derrumbaba. así varias veces, cayendo siempre. yo le decía «tranquilo, tranquilo» en voz baja, pero no hacía caso. creo que de todas formas no se hizo mucho daño. al final escapó por el camino.

nota: los últimos 14, 5 km los hice en 3h 10 minutos, a una velocidad de 4,7 km/h, lo cual es bastante porque además hubo una zona de bajada lenta.

no oigo nada pero estoy acompañado
da menos miedo cuando te sabes la ruta
hasta aquí llegó mi daluska!
zona del silencio. no me detengo aunque me gustaría. atrás, Cancho Gordo se despeja

caduco corazón en un tiempo caduco,
líbrate de la red del bien y el mal;
y ríe, corazón, de nuevo en el crepúsculo
y suspira de nuevo en el rocío del alba.

tu madre Eire es siempre joven,
siempre brillante el rocío y el crepúsculo gris;
aunque pierdas la esperanza y decaiga el amor,
ardiendo en llamaradas de una lengua injuriosa.

ven, corazón, donde se alzan colinas,
pues allí la mística hermandad del sol y la luna,
la hondonada y el bosque, y el río y el arroyo,
hace según su deseo.

y dios hace girar su cuerno solitario,
y el tiempo y el mundo están siempre en fuga;
y el amor es menos dulce que el crepúsculo gris,
y la esperanza menos grata que el rocío del alba.

William Butler Yeats