CAMIÑO BIERZO / MIÑA TERRA GALEGA

28 febrero / 4 marzo 2025

cinco días en el Camiño desde Ponferrada hasta Portomarín con un tiempo soleado.
me sorprendió, no tanto la cantidad de peregrinos, que no había muchos pero había (estamos en el camino francés), sino la cantidad de albergues cerrados y también las iglesias. yo pensaba que el camino estaba siempre en activo, pero muchos sitios abren a partir de Semana Santa.



Etapas


Ponferrada-Villafranca del Bierzo / 22 km

me bajé del bla-bla-car a las 16.15 y empecé andar del tirón 22 km sin parar ni una vez, siendo consciente de que las horas de luz se iban a acabar a lo largo de la marcha. hermosos viñedos y suaves colinas. la última media hora la caminé por el campo en la oscuridad. llevaba el frontal en el cuello pero preferí andar como los antiguos. el día siguiente le dije a Dalia que me había hecho amigo de los lobos. llegué al albergue a las 20.30 h.

me acuerdo de «aquel que habla como un padre»

Villafranca-Cebreiro / 30 km

yo sabía que la tan temida ascensión a O Cebreiro no era para tanto, porque la había hecho muchos años antes. reduje el ritmo y subí ágil pero con calma. lo mejor de la subida fue abandonar por fin el asfalto de los primeros 20 kilómetros de la etapa, una pena andar tanto tiempo por una carretera rodeada de monte y más monte. la subida a O Cebreiro duró desde las 14 h hasta las 15.50, siendo lo más cañero el primer tramo hasta la aldea de La Faba (los primeros 40′).

en el pueblo tuve un follón con un mamón de la Vuelta a España (bicis) que no me quiso dejar pasar para ver la única palloza celta que había en el pueblo, en el que, por cierto, tampoco había mucho más que ver. el tipo debía creerse Stallone. me puse bravo pero al final tuve que dejarlo estar, aunque al menos me quejé al de la guardia civil, cuando vino a poner orden. en fin, estos tipejos vienen con su show y se piensan que el pueblo es suyo. yo le dije que no me interesaban nada sus cantamañanadas. creo que no era capaz de entenderlo. luego me fui de carallada y chupitos con Stray Isaac y los compadres de Albacete y se me pasó el cabreo.

Bierzo descarallado
Bierzo amenazado

O Cebreiro-Samos / 30 km

el camino fue agradable todo el tiempo, primero por las cimas y luego por el bosque. en Triacastela me encontré a Isaac y hablamos largamente de restaurantes romanos, propuestas de valor y logos con pajaritos.

el monasterio de Samos estaba cerrado, maldita sea. mea culpa, siempre hay que llamar a los sitios y confirmar antes de ir, y más en estas épocas. encontré sitio de milagro en la única pensión abierta de todo el pueblo (con varios albergues y hoteles).

encontrar el monasterio cerrado fue muy mala noticia, porque cuando llegué estaba cansado y muy dolorido. las botas de montaña con las suelas bien burras y los tacos enormes no me resultaron nada bien, y me dolía hasta el empeine, cosa que jamás me había pasado.

Samos-Ferreiros / 30 km

el tramo de Samos a Sarria fue, sin duda, la parte más hermosa de estos días. oscuros bosques de carballos, colinas soleadas, grandes pazos en el valle… ¡un gamo escondiéndose!
en Sarria me volví a despedir de Isaac, al que pensaba no iba a ver más, y encaré la segunda parte de la ruta, que era más larga de lo que yo tenía anotado. como me dolían bastante los pies, probé un método muy samuro: andar bien rápido (unos 6 km /h), concentrarse en el ritmo y en la respiración, y olvidar el dolor. llegué al albergue pronto y reventao. en el único bar del pueblo pedí huevos con chorizo y patacas galegas. me acordé de mi padre y las cenas en Casa Lelo, Turón, Asturies.

…et gandulea.
Ferreiros!

Ferreiros-Portomarín / 10 tristes km

me levanté a las 8.30, solo en el albergue (aquella noche éramos solo tres). como era la jornada de despedida e iba a acabar pronto, me quedé una hora leyendo «el diablo a todas horas» de Donald Pollock, acojonante.

salí y llegué a Portomarín en dos horas. nunca había llegado tan pronto a un destino y me sentí un fraude total de peregrino, pero Portomarín era el mejor lugar para coger el bus hasta Lugo, donde había quedado con Josín.

me reí al volver a ver a Isaac, nos habíamos despedido ya dos veces antes. vimos los carnavales del pueblo, muy animados, con gente de todas las edades pilotando coloridos platillos volantes. luego fuimos a por el pulpo, y hablamos de Camus y las bibliotecas personales. nos despedimos por la noche y aún hubo otra despedida la mañana siguiente! Isaac seguía hasta Finisterre, y yo, pese a los dolores, me quedé con ganas de más días de camino.

lugar para pensar