MULHACÉN / ALPUJARRAS

foto superior: Mulhacén.
la verdad es que estábamos
avisados desde el principio

del 8 al 11 de diciembre del 2022
hotel en Capileira (Alpujarras, Sierra Nevada)
hicimos cuatro rutas. escribo las más interesantes

ruta de las acequias
9.40 h salimos del hotel en Capileira / cañon del río Pocaira. primero muy progresivo y luego subida medio brava siempre a ritmo B / cima en el cortijo de cuyo nombre no me acuerdo. aquí arriba estamos fuera del mundo. los muros del cortijo bereber nos protegen del viento y el frío, mientras la niebla que se ha colado por una vertiente asciende rápido hacia los picos. comemos aquí / llaneamos las laderas al lado siempre de la acequia / descenso de 1 hora. / 16.55 h Capileira

total: 7 h 15 / en ruta unas 6 h 15’ / 19 km / 1.200 desnivel 

memoria
cortijo olvidado del mundo
y huerto de otra vida
el agua que nos lleva

pueblos de Poqueira
o el diluvio universal

nos cayó la de dios es cristo.
¿eres tú, Hiroshige?
los únicos bancales cultivados que vimos en estos cuatro días
ésta para Zóbel
y ésta para el bueno de Logan

Mulhacén
se intentó, y el guía hizo todo lo que pudo, pero después de subir dos horas con los crampones casi desde el principio y con un viento muy fuerte, llegamos al collado del Cascajar Negro. la idea era acercarnos al Mulhacén 2 (a falta de unos 200 m de desnivel para llegar al Mulhacén) rehuyendo el cordal para protegernos del viento, pero en el collado las cosas se pusieron bastante difíciles. había un viento muy fuerte (de 100 km/h. yo no recuerdo andar con ese viento en la vida). pasamos hacia el otro lado del cordal uno a uno con el guía a nuestro lado. una mujer bastante mayor se cayó y tuve que correr para ayudarla. la arrastré un par de metros por el hielo y luego la ayudé para que se pudiera levantar. suena muy heroico pero no fue para tanto. pero sí que la cosa estaba complicada, y eso que aún estábamos en el primer collado y no habíamos llegado ni al mirador de Trévelez. yo tenía unas ganas tremendas de hacer cima, pero no había nada que hacer.

volaron varios bastones y también mi pobre gorro, mi preferido, el que me tejió Gabriela en los Andes de Salta y Jujui. mi gorro llevaba dieciocho años pateando conmigo, y en un segundo desapareció para siempre de mi vida. lo vi volar y me quedé estupefacto, pero no había forma de rescatarlo. en lo único que pensaba en esos momentos era en mantenerme en pie y no salir yo también por los aires.

dimos la vuelta y empezamos a bajar, siguiendo nuestras propias huellas. el paisaje fue espectacular en todo momento. desde la montaña helada se veía el Mediterráneo, dorado, tan cerca. hacia el otro lado se veían los Mulhacenes y el Veleta, totalmente cubiertos por la nieve y por las enormes nubes, todos ellos perfectamente impracticables. bajamos con relax al punto de encuentro y nos reunimos con el otro grupo, que también tuvo que abortar la ruta.

sólo hicimos 5 km y 500 m de desnivel positivo, pero no creo que se me olviden nunca. nos quedaban aún 20 km y 1.000 m de desnivel. la ruta, de haberla hecho, hubiera sido muy, muy samura, sobre todo con tanta nieve pétrea. estaba claro que todo iba en nuestra contra (el tiempo, las horas de luz, la nieve…), pero sin duda fue el viento lo que nos echó literalmente para atrás.

volveré, mil rayos.

para que pintes de dorado sus largas noches de invierno
así estaba el Mulhacén y todo lo demás
collado para no olvidar
orejas gachas y vuelta a la calma
te echaré de menos, caro amico