dos días en los Pirineos, dos rutas.
hotel con santo spa en Formigal, Huesca.
1er día · Peña Telera
14 km / 1.400 desnivel / 9,5 h en ruta
punto de partida: Lacuniacha
aquí, en Pirineos, la cosa se vuelve del revés. de repente, las rutas más leñeras duran 14 km, pero eso sí, haces 1.000 m de desnivel de subida en tres tristes kilómetros.
muy buen ritmo de subida, es decir tranquilo (aunque el segundo guía, Luis, decía que íbamos bastante rápido). el body del samuro, perfecto, y eso que no había pegado ojo en toda la noche anterior. cero agotamiento. eso sí, me dopé con un extra de cafeína.
4,5 h de subida, restando la parada por el susto de la piedra rodante (30′).
ruta ida y vuelta. bajada por la misma cuesta brutal. tardamos 2h 20′ en bajar los tres kilómetros hasta el ibón. hicimos algo de surf por las zonas de piedras pequeñas, así nos divertimos bastante y se hizo más suave… aunque «suave» tampoco sería el término, «señor Matanza» sería el término.



la zona era tan empinada y tan llena de cascotes que de vez en cuando se desprendía alguno. yo metí el remo porque en un momento especialmente parado me entró la prisa por avanzar, y al intentar atrochar moví un pedrolo que empezó a rodar a toda leche y dio un susto del cristo a dos caminantes que no eran de nuestro grupo y que estaban bastante más abajo. los caminantes se hicieron algo de daño al esquivar la piedra y decidieron no continuar. mea culpa, tomo nota. hay que tomárselo con calma y tener mucho cuidado en estas zonas de pedregales.
en mi defensa alego que poco antes había parado con los tobillos (sí, los tobillos…) otro gran pedrolo que se le escapó a algún otro y que, de otra forma, hubiera dado cuando menos otro susto. pero una cosa no quita la otra.






2º día · Ibón de Urriel
15 km / 850 desnivel / 6h en ruta / ida y vuelta
después de la matanza del día anterior, y después de no dormir más de dos horas (probablemente por exceso de café necesario para tirar el primer día), emprendimos una ruta hacia los ibones desde la zona de La Sarra. «ibón», en lenguaje baturro, significa «lago creado por los glaciares».
anotar que estuvimos al ladito de Respomuso, la zona preferida de Antonio, ejemplar caminante y gran conocedor de los Pirineos. para la próxima.
sin duda, lo mejor fue llegar al ibón Arriel y pegarse un baño en el agua fría, aunque después de las playas del Camiño dos Faros, aquello era un caldito.





